La Ley de Fomento del Ecosistema de Empresas Emergentes, más conocida como Ley de Startups, se presentó como una herramienta clave para impulsar la innovación y el emprendimiento en España. Pero, ¿es realmente tan efectiva como promete? Para analizar sus implicaciones, hablamos con Lucía Martín, abogada especializada en derecho empresarial y tecnología, quien comparte su visión sobre los puntos fuertes y las áreas a mejorar de esta normativa.
Un gran paso para la innovación en España
Lucía destaca que la Ley de Startups pone a España en el mapa del emprendimiento europeo al ofrecer incentivos fiscales y simplificar trámites administrativos.
Ventajas fiscales:
Reducción del impuesto de sociedades y del IRPF para startups durante los primeros cuatro años de actividad.
Exenciones fiscales para los inversores, lo que fomenta la financiación de nuevas ideas.
“Esto crea un entorno más atractivo para emprendedores y fondos de inversión, que antes se enfrentaban a barreras fiscales poco competitivas”, explica Lucía.
Facilidad para atraer talento internacional:
La ley introduce visados especiales para nómadas digitales y trabajadores extranjeros, facilitando que profesionales cualificados puedan establecerse en España.
Simplificación de los trámites, pero con desafíos
Uno de los objetivos de la ley es reducir la burocracia, un problema histórico para los emprendedores en España. Según Lucía:
“La creación de empresas a través de procedimientos digitales y en menos de 48 horas es un avance muy positivo. Sin embargo, habrá que esperar para ver cómo se implementa realmente en la práctica”.
Punto crítico:
Aunque se simplifican trámites iniciales, las startups aún enfrentan retos como la obtención de licencias sectoriales o la falta de apoyo en fases avanzadas.
Incentivos para la innovación, pero con exclusiones
La Ley de Startups está diseñada para empresas que cumplen ciertos criterios, como operar en sectores tecnológicos o innovadores y no superar un límite de antigüedad.
Opinión del experto:
“Esto deja fuera a negocios emergentes en sectores tradicionales que también podrían innovar, lo que limita el alcance de la ley”, señala Lucía.
Además, destaca que startups consolidadas que buscan crecer aún más no reciben el mismo nivel de apoyo, lo que puede frenar su desarrollo.